Un blog de pensamientos y temas diversos, donde puedes encontrar reflexiones o preguntas sin respuesta. Sin duda, algo que no se ve todos los días.
jueves, 15 de noviembre de 2018
La inmortalidad humana
lunes, 5 de marzo de 2018
¿En qué nos hemos convertido?
De paseos honrados en el parque a fiestas con alcohol, cigarros y drogas, bailando al son de música con contenido denigrante
De rosas y cortesía a condones y pedantería
De preocuparnos por tener un futuro próspero a ocuparnos en el presente para olvidar el pasado
No tenemos lúcidas ideas, tenemos divertidos momentos
Ya no hablamos de cosas serias, compartimos memes y a través del humor ocultamos el dolor
Ya no decimos por favor, sólo tomamos y hacemos como si no nos importara
Es el siglo XXI, era de la sumisión, era de la auto opresión, era de evitar hacer una elección
Procrastinación e ignorancia son las mujeres más atractivas, no más llanto, ellas te acogen en su seno
Poco a poco nos clavamos nuestras propias garras cada vez más profundo, criticamos a los demás, nos preocupamos demasiado, pero nunca hacemos nada por cambiarnos a nosotros mismos
Ahora ya nadie discute de temas profundos, sólo dicen "eso es profundo" sin llegar a analizar el contenido
Leemos escritos oscuros y no escogemos darnos cuenta que es un grito de ayuda, una petición de socorro
En vez de asistir a una persona sólo nos reímos o susurramos en tono grave
¿En qué nos hemos convertido? ¿En peones de la tecnología, en vanalidades andantes, en sentimientos falsos?
¿En qué nos hemos convertido? ¿En monstruos que viven en un mundo que nos distrae de nuestra oscuridad?
¿En qué nos hemos convertido? ¿En gente que piensa a futuro sin realmente pensar en él?
¿En qué nos hemos convertido? ¿Quién es capaz de decirlo? ¿Quién es capaz de ser imparcial y de analizar y proclamar que nos hemos descarriado, o que vamos en el camino correcto?
Pantallas que alumbran por doquier, dañando la vista de todas las personas, viciando los cerebros y absorbiendo ideas y motivaciones
Pantallas que alumbran por doquier, nos dan todo y nos lo quitan todo
Pantallas por las que daríamos nuestros corazones, pantallas, pantallas y pixeles, una pantalla estrellada con tantos pixeles muertos como nuestras ilusiones
Ya nadie vive como escoge vivir, vive como le toca vivir, y se repite a sí mismo que fue su elección cuando sabe que no fue realmente así
Competencias por doquier, la supervivencia del más apto y la mediocridad del menos capaz
Talento para crear ya no es utilidad, utilidad es ahora la aptitud de alguien para producir
Todo se basa en moldes y no hay ya nada que carezca de ellos y se transforme en lo que quiera
¿En qué nos hemos convertido? ¿En maestros modificadores o en bestias destructoras?
¿En qué nos hemos convertido? ¿En comodidad abundante de la que nunca podemos escapar?
¿En qué hemos convertido el mundo? ¿En nubes grises de desesperación que no nos dejan ver las estrellas?
¿En qué hemos convertido el mundo? ¿En qué nos hemos convertido? ¿En qué? ¿En qué? En un qué...
jueves, 15 de febrero de 2018
Colapsar.
No quiero ser breve. Ya me callé demasiado, y necesito sacarlo todo. Busqué ayuda, pero no parezco a estar dispuesto a mejorar porque no sigo los buenos consejos, sigo haciendo nada. Y sigo por la vida, digo que no es nada pero mis ojeras dicen lo contrario, mi seriedad pide ayuda a gritos, está gritando "¡Para por favor!" mientras mi cuerpo se mantiene sereno para que mi mente se vuelva más serena y mis ojos se mantengan secos. Mi mente se siente entumecida. Todo brilla con sombras irreales, no logro identificar la luz de las sombras; ya no hay lágrimas pero tampoco hay felicidad, no hay vida. Nada me importa ya realmente, pienso que es mejor tener algo físicamente tóxico dentro si eso seca lo intangiblemente tóxico.
Vivo con miedo, vivo con temor, cada movimiento que hago lo calculo fríamente porque no quiero despertar a los perros. Ya me ladraron antes, incluso llegaron a morderme, y he pensado en enfrentarlos ya que no los pude domar. Y he pensado.... Dios, cuánto he pensado. En mis pensamientos habitan mis demonios, por lo que no es tan bueno pensar. Estos demonios han sido mis amigos, puesto que hemos trabajado juntos cuando todo el mundo se cerraba sobre mí, eran los únicos que me querían vivo y entero, aunque fuera para comerme desde dentro después. Pero un demonio es un demonio, y se rebelan, patalean, golpean y destrozan todo cuando ven la oportunidad, cuando veo la luz. Viven en mi cabeza, conocen mis pensamientos, y por eso saben exactamente cuáles son los pilares agrietados para destrozarlos y hacer que todo se me venga abajo.
Pero ya no me importa. Sólo estoy dejando de existir, lentamente, llevándome lo poco que tengo, y me dejaré caer en el vacío, aunque hayan voces que me digan que no lo haga, aunque hayan voces que quieran alcanzarme para traerme de vuelta. La oscuridad. Qué atractiva. No hay nadie allí que me vea, ni nadie que me juzgue, ni nadie que pueda alcanzarme para hacerme daño.
Lo que uno posee
Tengo etiquetas de productos que he adquirido con mi dinero, recordando lo difícil que es reunirlo de aquí y allá (por trabajo o por abstinencia de ciertas cosas); y lo difícil pero remunerante que es conseguirlo, especialmente cuando otras personas solo piden y obtienen, y tú no te puedes permitir acciones similares.
Tengo un sueño que se ahogó, un sueño sobre un libro, y que alimento redactando pensamientos, experiencias o historias en un triste blog abandonado por la sociedad y, en ocasiones, por mí.
Tengo una vida que es tanto solitaria como transitada por gente que viene y va. Soy una estación de trenes, una parada de autobús: siempre verás gente esperando, pero esa gente nunca se queda. Nunca estoy solo. Pero tampoco estoy realmente acompañado.
Tengo gustos musicales peculiares, así como gustos literarios y artísticos, que han sido empujados al fondo de un armario para que sólo se muestre, al abrirlo, los abrigos y chamarras de todo lo socialmente atractivo, todo lo económicamente próspero, todo lo que los demás quieren ver.
Tengo inseguridades producto de una vida llena de juicios externos e internos, juicios hacia mi persona que fueron hirientes en su mayoría, y gran parte de ellos venían de mí mismo. Son miedos que poco a poco he ido escalando, pero aún no he vencido.
Tengo todo, y tengo nada. Las cosas materiales no me llaman mucho la atención, porque sé que estarán vacías si no les imprimo algo sentimental. Por eso tengo nada. Sin embargo, conozco cómo manejarme en la vida sin perderme totalmente a mí mismo, y por eso tengo todo.
sábado, 19 de agosto de 2017
Episodios: Despensa
Iba repasando mentalmente una y otra vez la lista de lo que tenía que comprar, aunque sabía que no era necesario memorizarla porque tenía la foto en mi teléfono, no obstante, sentía la necesidad de hacerlo.
Opté por una canasta, es más práctico para la cantidad de artículos que pensaba comprar, ni siquiera llevaba mochila para evitar que las bolsas se rompieran como ya me había ocurrido antes.
Caminé, había mucha gente, muchos artículos en promoción y otros tantos con rebajas.
Primero, no encontraba el queso manchego. Aquí, en esta isla de refrigerados, estaba el Parmesano, y acá al lado estaban los yoghurts y las leches, es decir, lácteos, pero, ¿dónde estaba el resto de los quesos?
Seguí caminando, incómodo de que hubieran tantos empleados del súper en mis cercanías, al pareces les estaban surtiendo productos y se estaban encargando de ubicarlos en sus respectivos departamentos.
Al final resultó estar hasta el fondo con los embutidos, algo ilógico, pero al mismo tiempo estratégico. Pensé en la elección de organizar estratégicamente en vez de lógicamente. No optan por organizar semánticamente, sino agrupan por necesidad.
Me moví a la parte de despensa general. No sabía cuánto iba a gastar y había hecho previos cálculos para ver si me iba a alcanzar mi dinero para cuando me depositaran el martes. Tenía que oagar ciertos boletos de una bienvenida, de la cual me debían cierta cantidad, mas no había hecho cuentas concretas.
Junté mis artículos vagando de pasillo en pasillo, regresando a veces, pues iba contando conforme al orden de la lista y no al orden de su distribución física. Me estaba retirando cuando recordé que no tenía sal.
Sal, sal, no recuerdo haber visto la sal. ¿Estará con el azúcar? ¿O con los huevos y el aceite? ¿Estará por la mayonesa, con los aderezos? ¿O en ese pasillo de las gelatinas donde parece que metieron todo lo que no tenía clasificación?
Vagué una y otra vez por los pasillos, sintiendo las miradas en mi, miradas que decían "mira a ese estúpido chico, qué distraído, inútil, estorboso e idiota es. Es obvio que no encuentra algo, ya pasó por aquí cinco veces e incluso me pidió que me quitara para poder entrar al pasillo. ¿Por qué no simplemente le pregunta a un empleado dónde está lo que sea que está buscando?"
Así que decidí apurarme. Pero no confío en los empleados y no quería verme en la situación incómoda de reconocer que no puedes encontrar la sal en un lugar donde toda la distribución está etiquetada. Pero decidí ahorrarme lo embarazoso de pasar una décima vez por los pasillos, y preguntarle al primer empleado que encontré.
-"Disculpe, ¿podría decirme dónde está la sal?
-"Está del otro lado
-¿Podría decirme como a qué altura, en qué pasillo?
-Como a tres o cuatro pasillos
-Del otro lado, ¿verdad?
-Sí, por el pasillo de arroz y frijoles"
"Tonto.", pensé, "¿Cómo no se me ocurrió meterme a ese pasillo? Aunque tampoci vi como si hubiera sal pero de seguro está allí"
Subí los tres pasillos y crucé. Sólo habían paquetes de frijol y arroz.
"Está bien, he comido mis huevos sin sal, puedo seguir comiéndolos sin ella, puedo volver otro día pero ya estuve demasiado tiempo por aquí"
Y salí corriendo antes de que me siguieran viendo, o tuvieran chance de hacerlo, y pensar cosas malas sobre mí.
Episodios: Psicólogo
No tuve el valor de llamar, dije que mejor preguntaba en persona
Fui a la clínica después de checar 20 veces dónde estaba exactamente y por dónde y hacia donde tenía que caminar
Y al final llegué
Y me quede viendo la "Y" gigante de Psicología que tenía pegada la fachada
Me debatía por dentro si me atrevía a entrar o no
Pensaba en el dinero que iba a gastar en cada consulta, y que mis padres podían pagarlo, aunque se iban a quedar cortos de fondo pagando ya mis estudios
Me imaginaba entrando y preguntando sobre los precios y la frecuencia de las citas, ¿realmente lo necesitaba? Me sentía bien. Podría decirse que lo hacía. ¿Y si en el futuro seguía teniendo mis típicos episodios de depresión y ansiedad?
Me moví un poco hacia atrás porque no sabía si podían verme ahí parado, no quería que lo hicieran
Seguí pensando, en que no era que necesitara salir de algo malo, necesitaba encontrar un madero (metafórico) para manetenerme a flote
Pero no podía entrar, no así, no aquí. En el fondo sigo siendo inseguro, sigo teniendo miedo. Y lo sabía.
Y al final seguí caminando a casa
miércoles, 7 de diciembre de 2016
Verde, como el pasto
viernes, 2 de septiembre de 2016
Lavanda
Los colores morado y verde se han convertido ya en una mezcla difusa pero heterogénea en mis ojos. Paso sobre las plantas a una velocidad de vértigo, por lo que el paisaje no es algo que pueda disfrutar, mas la monotonía y eterna sucesión de colores debajo de mí generan en mi mente una sensación de calma.
Vuelo. Toco el cielo y bajo de nuevo, porque soy libre, porque soy yo.
Vuelo. Porque la vida es una y pasa muy rápido, así que decido ir tan rápido como ella.
Vuelo. Subo y bajo en delicadas curvas, y todo es tenso, frágil e inigualable.
Y vuelo. Mi mente flota y se mueve a la velocidad del viento. Acaricio las nubes y saludo a los pájaros, planeo entre los árboles y vuelvo al cielo abierto.
Lavanda es la causante de ese color morado. Puedo olerla, su fuerte fragancia, un campo lleno de ellas. El verde es por las hojas y tallos y casi puedo aspirar el polen suspendido en la atmósfera.
El aire fresco humedece mi cara y pequeñas gotas de agua se acumulan doquier. El día es fresco, y fresco me siento; cuando vuelo puedo ser yo, cuando vuelo no hay límites.
Soy como un río en el cielo. El agua en la tierra me hace sentir igual de fluido cuando la miro y vuelo, porque estoy flotando sobre el planeta y soy parte eterna de él, por siempre diluyendo mis emociones en las corrientes de aire que circulan a mi alrededor y juegan conmigo: unas me suben, otras me bajan, otras me llevan a una velocidad mareante.
Y a pesar de todo desearía poder ser una piedra en ciertas ocasiones. Cuando dejo el campo de lavanda y me encuentro surcando la atmósfera de laa montañas, anhelo lo firmes que son en sus convicciones, lo fácil que les es quedarse en un lugar y lo cómodas que se ven. No obstante una montaña no se puede mover. Es lo que recuerdo cuando cruzo a través de ellas y llego a un dorado campo de trigo, donde sé que pronto habra un molino solitario precedido por un río y el paisaje cambiará debido al tamaño de la obstinación y terquedad de la montaña. Pues lo primero que notas es una inmediata fascinación de sus creencias, mas la inmensidad con la que las sostiene sofica al hermoso aire, lo seca y deja un desierto a su paso. Mi pobre corazón no sabe si partirse de dolor o sobrecogerse de la emoción, porque el desierto es cruel, caliente y frío, lastimero y oculta secretos. Pero es aún más hermoso que el campo de trigo. Es más dorado, más sorprendente, más inmenso. Y yo no volaré sobre él.
Seguí volando, rodeando al desierto para no manchar su hermosura, y encontré un valle como muchos. Vi cómolos pájaros surcaban olas enfurecidas e invisibles que los querían detener, y las valientes aves las enfrentaron para no rendirse a una muerte segura. Oí el canto del viento en arcos, escuché los susurros del mar y sentí las vibranciones de la tierra cuando por fin me detuve junto al volcán, al final de mi travesía y siendo ya de noche.
Este era mi cometido. Plegué mis alas en mi espalda, entumida por el largo viaje, y caminé hacia la orilla del cráter ardiente. Por fuera hacía demasiado frío, pero sabía que dentro el frío era un lujo.
Caminé al cráter, e hice como las estrellas me dijeron. Me dejé caer de espaldas para poder seguir viéndolas por última vez, solté de nuevo mis alas, abrí los brazos y solte la bolsa gigante de hielo que venía cargando desde los glaciares, antes fel eterno mar donde mi primera vista de la tierra fue un hermoso campo de lavanda. Lo había visto una vez, pero no lo observé porque no se avecinaba mi fin y supuse tendría todo el tiempo del mundo. No lo sabía entonces, que yo y otros 6 sujetos sellaríamos volcanes para alterar la tierra a futuro, pero eso consumiría nuestras alas y quedaríamos atrapados en la roca recién solidificada.
Di vueltas por el cráter, lo más cerca posible como las estrellas dijeron, soltando los hielos para que estos no se derritieran en la caída. Era extraño cómo no se derretían por el simple hecho de estar junto a la lava del volcán. Luego cayó un rayo del cielo en el centro del cráter, habiendo yo depositado mi total de 20 bloques de hielo, y el rayo tembló y se expandió dentro del cráter. La roca comenzó a extenderse en grandes volúmenes en la capa exterior, y la luz la jaló hacia el centro. Pronto el cráter estaba sellado, por roca y por luz de luna, y yo me sentí desfallecer.
Cuando caía, me pareció ver que flotaba de nuevo. Logré atisbar jirones de lo que pasó después cuando el rayo me jalaba hacia un acantilado, donde ya estaban tres de los siete voladores que sellaríamos los cráteres. Cuando el séptimo llegó, el alba asomaba tímidamente en el horizonte, y un cometa partía el viento sobre la tierra mientras se dirigía al acantilado. La luna, con aus gentiles rayos, nos empujó a los siete moribundos hacia el vacío, y caímos sobre el cometa pero nadie sintió nada que no fueran esperanzas para el futuro y una pronta recuperación.
Desde entonces ya no surcamos los cielos porque nuestras alas aún no se recuperan, pero surcamos el espacio, los siete juntos, observando maravillas y esperando el tiempo perfecto para volver y cumplir nuestro destino.
sábado, 30 de julio de 2016
Nada
Y de repente, nada queda.
Caminando por el campo, comencé a preguntarme si algo acaso valía la pena. Hay muchas cosas, sí, por las que esforzarse, pero ¿realmente hemos progresado? ¿Es mejor esforzarse ahora por las profesiones o habría sido mejor años antes el adorar a los múltiples dioses? No logro descifrar si este siglo es mejor que el anterior.
Tambien me pregunto si sacrificarse a uno mismo vale la pena. Al fin, será perecedero todo lo material por lo que luchamos; el progreso genera regreso a malas costumbres o deficiencia en algo. Es decir, si subimos, hay que aplastar un escalón y lo que haya en él, pisotear alguien para pasar sobre él y alcanzar lo mejor.
¿Sacrificarse a uno mismo o velar por el futuro que se de? Una vez un hombre dijo "esperanza de hoy, verdad del mañana". Pero eso no es del todo cierto, y desmiente el "ayúdate que yo te ayudaré" y al "camarón que se duerme se lo lleva la corriente", por lo que tenemos un conflicto de intereses e ideas. Hay que pensar que esto significa: uno puede creer en el destino, pero otro dice que el destino lo crea uno mismo. Y si no haces nada, te estancas. Y si sigues la corriente, sólo avanzas. Y si luchas, puedes llegar río arriba, mas, el agua de arriba es pura, pero llega abajo más nutrida y con más anécdotas.
Hay veces en las que prefiero detenerme y disfrutar, observar los paseos de la gente. Hay veces en las que el bullicio es exagerado y yo no deseo participar en él. Pero muchas veces corro con el viento, él llega a lo inaccesible y no se queda en un solo lugar. Mencionaron por ahí que el viento es libre, pero yo opino que está maldito, porque la tierra está presente observando y participando en todo, el fuego es hermoso y fugaz, el agua está en movimiento pero frecuenta los mismos lugares. El viento no. Él (viento) pasea por todos los centímetros del planeta pero es incapaz de detenerse en un lugar, de asentarse, por muy lento que pase. Sólamente se detiene cuando va a emprender un maratón, un frenesí de ventiscas y tifones.
Y las estrellas brillan en lo alto, mas inalcanzables: la hermosura en su apogeo, tan incapaz de ser amada en primer lugar, siempre desde lejos. Pero ni el viento ni las estrellas son perpetuos, ni los humanos nos estamos quietos, queremos ser activos como el viento y esplendorosos, opulentos como las estrellas, mas terminamos siendo grotescos como el Sol - útil, imprescindible, mas hiriente - y frecuentamos la zona de confort como el agua.
Desvanecer, como virutas de polvo, como humo, como promesas.
Así es todo lo que hacemos o decimos, y cada vez es más artificial y menos duradero. ¿Qué nos pasó? ¿A dónde se fue esa determinación por el progreso? Apuesto a que terminó bajo los granos de arena que tienen grabado "agarra lo que puedas" y "sé superior, te conviene para sobrevivir". Ya no hay autenticidad en lo que importa y son pequeños los jirones de la vida los que realmente valen la pena. Un amigo, una relación, un gusto, un proyecto personal. Todo se repite a sí mismo, y tenemos miedo del inmenso vórtice por el que caemos en espiral pero no pueden escapar más que unos pocos, de los cuales se reduce aún más el número por la frecuencia en que estos son afectados por la realidad de lo oculto.
Y debajo no hay nada, no detrás, ni dentro. X, Y, Z. 1, 2, 3. Pintura, Música, Literatura. Saltos y caídas, no valen nada porque es una ilusión donde giramos, pero no quita el hecho de que sigue siendo gratificante el llegar más alto cada vez por dura la caída (la cual es hipotética, ya que se cae en nada).
No quiero sonar pesimista (sé que es muy tarde por ello). Sólo pretendo recalcar lo valiente que es seguir intentando, y que vale más cuando sabes (o crees saber) que al final no obtendrás lo que esperas.
Esperanza de hoy, verdad del mañana. Esperemos entonces que el mundo sea redondo, así nos podríamos poner de acuerdo en su diámetro.
martes, 7 de junio de 2016
Botas y café, plumas y papel (Parte 1)
Aquellas botas de color café atraían mi mirada. Pertenecían a una mujer cuya edad, calculaba yo rondaba los 20 años. Pero no me fijé tanto en ella, por lo cual no podría dar una descripción de sus facciones; puedo decir que es algo agraciada, mas no estoy seguro si era muy bonita o solo una cara agradable entre el gentío, sólo sé de sus botas: aquellas botas café claro con delicados relieves en sus costuras, un delicado tacón que le daba aires de elegancia modesta y un diseño ligero pero presente. Quiero aclarar que no he tenido nunca una atracción por las botas, mas estas en específico atraían mi mirada, exigían mi atención. Combinado con el olor a café en la estancia y el persistente peso de la pluma en mi mano hacían que, cuando volteara a mi hoja en blanco, esta brillara más radiante que nunca; mis ojos veían inciertas formas bailando sobre el papel, lineas que se dibujaban y desdibujaban, haciéndome tantear un boceto sobre las botas, de un café tan claro como mi capuccino; comparables al café, verlas era tan placentero como oler el café de mi mesa. Era el elemento que estaba buscando mi imaginación.
Plasmando la imagen de las botas en mi cerebro, comencé a trazar sobre aquellas traviesas lineas; no he sido nunca un gran dibujante y las lineas se movían demasiado, por lo que pronto realicé mal un trazo y decidí hacer algo diferente. Mi atención había volado en un santiamén de las botas a mi hoja, para luego deslizarse a la pregunta de qué podrían ser esas botas y malos trazos en mi papel. No pensé, solo posé la pluma sobre las lineas, dejando que mi subconsciente hiciera el resto.
Sus ojos ahora me miraban. La hoja me estaba observando, con aquella cicatriz presente en su mejilla izquierda. La bota se había transformado en una hermosa mujer con una cicatriz; esta dama curvaba y arrugaba un poco su melancólica mas hermosa cara en un gesto de preocupación, observando el sol perderse en las montañas. Creo que había perdido algo importante y lo estaba buscando. Creo que había perdido el tren y, con ello, quizá perdió un evento importante; a juzgar por su atuendo y su rostro manchado de tierra, creo que estaba en un lugar rural, lejos del hogar donde residía, y se iba a marchar a descansar, mas el transporte se fue sin ella y no volvería hasta el día siguiente. Ella, desesperada, veía impotente al sol esconderse, anunciando una noche de abandono y soledad para ella. Sin embargo, ella, a pesar de estar preocupada, estaba emocionada por una noche entre la naturaleza.
Volví a la realidad, mi café se había enfriado.
lunes, 30 de mayo de 2016
Rosas en ramo, dalias y claveles en mano
¿Qué no conoces a los poetas?
Ellos divagan por las palabras y sus metas
Y yo, humilde aprendiz, no soy ballesta
En sus batallas de versos ni en su frenesí de letras
Chistoso te pareceré, y tal vez curioso
Encima me arriesgo a un malentendido maldoso
Mas sepa, dama, que mi intención no es ser hosco
Y un poeta jamás será tosco
Poeta no soy, mas seré
Aún así la incógnita nació
Del por qué chistoso le resultó
A usted cuando yo verdad le hablé
Es eso lo que por mi mente cruzó cuando le expliqué a una dama lo que un caballero debería darle. No que le dieran una rosa, mencioné yo, pues que ella debería recibir un ramo de aquestas. Sin embargo, a pesar de los mensajes que nuestras hermosas flores guardan, celosas, como secretos, se empeñó la sociedad en que las rosas rojas son lo más viable, pero no eda lo que yo buscaba, yo le envié un ramo de rosas naranjas, puesto que estas remarcan la importancia que uno tiene de la amistad con la otra persona.
Me rechazó una propuesta no formulada, me alejo cual ola en el agua se aleja del mar, me apartó, siendo yo hoja, y ella siendo vendaval.
¡Ay de aquellos ilusionistas
Que vagan por la vida incomprendidos
Que no hayan amores ni amigos
Que a su lado no quieren permanecer!
Mientras que otros no esforzados deportistas
Vagan desentendidos y hallan su parecer
¡Oh, no entiendo yo su vaivén
Al cardumen no consigo creer!
Y como viento que llegó y ya se fue
Así son los peces que conmigo se quedan
Que parece no tienen poder
Ni voluntad para esta pieza
Y el tiempo que ella se tomó para irse no fue más que un santiamén, mientras que yo me quede en sus 500 pasos cavilando sobre las palabras, su poder. Sube y baja, llega y aparte, mas no permite más peso del que ya aguanta. Y sin embargo, mi opinión sigue en pie, aquella que le dije y por la que se fue: a una dama, rosas en ramo, dalias y claveles en mano.
viernes, 27 de mayo de 2016
El cielo se despeja
Después de cinco meses, una fuerte lluvia se soltó y bañó la ciudad; recibiéndola desprevenidos, aquella inesperada cascada de agua fresca sobre todo mundo nos hizo brillar con nuevas esperanzas; los niños correteaban ante la deliciosa fiesta que el cielo había armado; los vecinos tomaban sus sombrillas y salían a pasear y a comentar al mercado o al parque una vez que el flujo de agua se detuvo un poco. La lluvia arreciaba sobre los techos de las casas, ocasionalmente un gracioso trueno retumbaba y hacía temblar los frágiles ventanales de grandes casas; todo mundo se introdujo a sus hogares a pasar un agradable tiempo en familia una vez que la emoción los agotó.
El agua caía y caía, a veces imparable, a veces con pequeñas gotas que se sentían como millares de piquetes sobre la piel. El ambiente se tornó frío y húmedo y pronto la gente comenzó a desesperarse de verse encerradas, algunas personas incluso se vieron en el infortunio de enfermarse. Las plantas, las cuales en un principio comenzaron a reverdecer, se veían ahora tristemente ahogadas sin nadie que las consolara. Así fue la vida por cinco días, todo oscuro y ocasionalmente demasiado brillante, lleno de gotas de agua que llenaban la mente de un helado mar de lágrimas de confinamiento forzoso.
La lluvia se detuvo y sentí como el dolor cesó. Abrí los ojos y vi a mi familia alrededor mío, percibí el olor a antisépticos y traté de hablar, preguntar qué sucedía, por qué lucían tristes. Recordé la lluvia y mire por la ventana: El cielo estaba claro, azul, sin nubes. Traté de calcular la hora, mas mi mente estaba espesa, mi lengua pastosa y mi cuerpo entumido.
Sonreí al recordar que, siempre, el cielo se despeja. Encontrando entonces un cielo hermoso, con la ciudad iluminada por una hermosa luz de sol, sentí cómo el viento finalmente desaparecía, llevándose mi alma consigo...
domingo, 22 de mayo de 2016
La noche de los amores
En una noche oscura
Con ansias, de amores inflamada
Oh dichosa ventura
Salí sin ser notada
Estando ya mi casa sosegada
A oscuras y segura
Por la secreta escala, disfrazada
Oh dichosa ventura
A oscuras y encelada
Estando ya mi casa sosegada
En la noche dichosa
En secreto, que nadie me veía
Ni yo veía cosa
Sin otra luz y guía
Sino la que en mi corazón ardía
Aquesta me guiaba
Más cierto que la luz de mediodía
Adonde me esperaba
Quien yo bien me sabía
En parte donde nadie parecía
sábado, 21 de mayo de 2016
El arte de crecer
De origen humilde, su red tejió
La primera fase, todo tan oscuro
Para las raíces en el suelo puro
Ellas vienen de algo mayor
Su meta es igualar a su creador
Las plantas, tan hermosas como son
No hay quien iguale su color
Poco a poco su tallo va emergiendo
Lento y constante, se extiende hacia el cielo
Tanteando el suelo, tanteando del aire el velo
Tímidamente sus hojas suelta al ruedo
Y es así como al pasar de los días
Cada vez engrosa y crece
Una planta, insignificante a veces
En medio del bosque, sola y hacia arriba
Con un par de años podemos notar
La planta, que ya se hace destacar
Pues de poder pisarla ahora nos hace tropezar
Pues creció demás, y seguirá en el andar
Árbol inigualable se volverá
Hermoso y vivo, inmenso será
Aquella diminuta semilla con un gran deseo
De volverse un titán como el abeto
¿Tendrá mejor qué hacer este sujeto?
El árbol te intrigará
Pues sí, ya que ahora será su reto
Semillas y más árboles por crear
Y es así como el arte de crecer es
El ciclo poder completar
No quedar estancado, ni destacar
Sino crecer, y lo demás solo se dará
lunes, 16 de mayo de 2016
Contemplando el Castillo
Caminando en la oscuridad
sábado, 7 de mayo de 2016
Bajo las aguas
Retozando sobre las aguas, creí ser el mejor: Retozando y flotando cual flor caída en un fresco charco de agua, creí poder estar solo. Ilusiones vanas creadas por uno mismo, confío y no miento, me creo lazos que luego no puedo romper.
Flotando más allá de la orilla en mi inflable de emociones, cama etérea y segura, los sonidos nos inflaban, pero una vez que los sonidos se gastaron me dí cuenta de que estaba flotando en una falacia, sin poder ser yo mismo y sobrevivir al mismo tiempo; me comencé a hundir.
De pie sobre inmensas raíces, las aguas rompían sobre y bajo mi burbuja. Incluso siendo un recuerdo era terrorífico y me paraliza, me hace temer ahora que estoy de pie hundiéndome , apoyado en mi balsa, la cual se abría paso hacia el lecho del mar como un astro se dirige a la luna. De pie, respirando los últimos jirones de libertad, trato de sobrevivir: empujo, jalo, nada sirve, nada detiene mi inminente fin...
Hundido, bajo las aguas, recuerdos pasan por mi mente, recuerdos de personas a las que incondicionalmente amo, aquellas con las que, por culpa de la sociedad y otros factores, no he podido estar, siéndome negada la felicidad social y siendo restringido y confinado a mí mismo.
Bajo las aguas, mis pulmones colapsaban, sin embargo no tengo miedo, no temo, tengo paz. No sé si lograré renacer, solo le pido al que me escuche que cuide de aquestas gentes, cualquier entidad, que los cuide de ahogarse como yo me ahogué amí mismo.
Flotando bajo las aguas, inmóvil y sin vida, una tonada suena por fin a lo lejos, llenando mi muerte de dulce melodía, marcando el fin con una rítmica y dulce cadencia, manteniéndome lejanamente consciente, sin alterar lo vacío que estoy por dentro.
Acostado en el lecho del mar, al fondo de las aguas, no veo un fin. Debería haberme ido, pero ciertamente mi alma existe en un mezzanine de vida y muerte donde pertenecí una vez, lo que provoca ser jalado hasta una puerta blanca y perfecta, la cual da a una habitación llena de desconocidos donde ciertamente encontraré mi rehabilitación y salvación, donde podré construir de nuevo mi balsa, volveré a nacer. Será entonces cuando retome mi lucha por llegar al final de manera realizada, completa y digna como siempre pude, pero sin necesidad de mandas una lista de buenos deseos, sino una de agradecimiento.
Sentado en la silla inexistente de una sala blanca, observo detenidamente los ojos de la persona sentada frente a mí...
martes, 3 de mayo de 2016
Tiki
sábado, 30 de abril de 2016
El fin (Él, Parte 3)
jueves, 28 de abril de 2016
El claro (Él, Parte 2)
Él salió del pozo, saltó, corrió y huyó de la entidad de una vez por todas; sus caprichos abrumaban su entero ser. Se detuvo a las faldas de la colina y miró hacia el árbol: Un ser etéreo lo miraba, con unas luces rojas fulminantes, y mientras estudiaba su alma, se abrió hacia él, dándole la bienvenida. Por fin había llegado. Paz. Consuelo. Descanso eterno. Subió la colina, pero a la mitad se sintió golpeado por una fuerza invisible: Los ojos del ser ahora lo miraban con odio, furia, lo repudiaba, no lo aceptaba. Fue entonces cuando ocurrió: La peor catástrofe de todas.
El mundo se hizo añicos. Las imágenes de paz y tranquilidad, aquella hermosura, todo se destruyó. Su lugar, perfecto, estaba ardiendo; él era la causa, él lo provocó al salir del pozo. En vez del hermoso pasto solo habían tiernas y peligrosas llamas que, con sed insaciable, lamían el pasto y todo lo que encontraran dentro del claro. Alrededor del pozo solo había una alfombra de cenizas y una gaseosa nube de naranja furioso mientras, en el cielo, los soles se desvanecían tras gritos de dolor, la escalera se replegaba hacia arriba y subía una extraña luna, una luna de malos augurios...